Comprar bien no consiste únicamente en reponer lo vendido. Una decisión responsable equilibra disponibilidad, capital y riesgo operacional.
1. Demanda observada
Revisa ventas comparables y distingue productos estables, estacionales y excepcionales.
2. Inventario realmente disponible
Separa existencias utilizables de productos comprometidos, dañados o sin rotación.
3. Tiempo de reposición
Considera cuánto tarda el proveedor y qué tan variable ha sido ese plazo.
4. Capacidad financiera
Evalúa el efecto de la compra sobre la caja. Evitar un quiebre no justifica inmovilizar recursos sin límite.
5. Riesgo y decisión final
Identifica qué puede ocurrir si compras de más, de menos o demasiado tarde. Contrasta la recomendación con restricciones comerciales que solo tu equipo conoce.
El resultado debe convertirse en un Plan de Acción comprensible. La herramienta aporta evidencia; la decisión permanece en la empresa.