El sobrestock suele crecer gradualmente. Por eso conviene establecer una revisión breve y periódica, con responsables y criterios conocidos.

Ordena la información

Trabaja con códigos consistentes, unidades comparables y fechas confiables. Corrige duplicados y separa productos activos de aquellos que ya no forman parte de la oferta.

Prioriza lo que requiere atención

Observa días sin movimiento, valor inmovilizado, cobertura y espacio utilizado. No todos los productos deben evaluarse con el mismo criterio.

Define una acción concreta

Una detección sin responsable ni fecha rara vez cambia el resultado. Decide si corresponde reducir compras, revisar precios, trasladar inventario, negociar con proveedores o aceptar una excepción justificada.

Evalúa lo ocurrido

En la siguiente revisión compara el efecto de la decisión. Mantener historial permite mejorar criterios sin depender de la memoria.

La buena gestión no busca eliminar toda incertidumbre. Busca tomar decisiones más informadas, explicables y coherentes con la realidad de la empresa.

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